22.6.11

SITUATION DE TRANSHUMANCE

Plus un pouvoir est total, plus ses ordres sont imperceptibles. Plus les ordres sont imperceptibles, plus notre obéissance paraît évidente. Plus notre obéissance paraît évidente, plus nous avons l’illusion d’être libres. Et, finalement, plus nous nous croyons libres, plus le pouvoir s’avère total. Si, au XIXe siècle, il était possible de penser qu’il n’y avait rien à perdre hormis les chaînes, aujourd’hui nous nous croyons libres du fait de nos chaînes. Mon contemporain, l’homme de masse, est en réalité un ermite de masse. La massification se faisant de manière solipsiste.
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Rien à vendre, tout à détruire, pour sortir du néant plein, de la négativité travestie, systématiquement positivée et résolue dans un simulacre d'universalisme existenciel véritablement totalitaire. L'ermite de masse traîne sa tristesse dans un carnaval de slogans bariolés. l'épuisement et la bêtise sont le fer de lance de la nouvelle avant-garde, in girum imus nocte et consumimur igni. Comment ne pas être saisi d'effroi face à cette culture là. Comment ne pas préférer l'ordalie de la dérive, la punition, la pénitence, la folie, tous les chemins de l'ombre, pour peu qu'on reste à la lisière de cette caricature pénible, émancipés du cul et de rien, raréfiés en soi, pesants seulement d'opérativité, de connexions, de contacts, de moyens, jamais de fins. Il faut oser le "passage par l'Enfer" qui donne le sens de la "gravité"! C'est la seule condition du possible. Celle qui révèle l'autre partie du monde, les patries de l'âme.

8.6.11

ACERCA DEL CONCEPTO DE DISPERSION ( de IGNACIO LEWKOWICZ)


Hay una sensación muy, pero que muy extendida, entre todas las realidades que nos ofrece la manera de vivir nuestra existencia contemporánea : y es que “nada sedimenta”, “todo se deshilacha”, “no hay tiempo”, “todo va muy deprisa”, “lo colectivo es hoy lo más difícil” “hacer lo común es casi imposible”, “estamos perdidos”, “no sé lo que estoy haciendo, he perdido el sentido”.   
  Acerca de esta situación, Ignacio Lewkowicz, ha pensado o propuesto la idea de “dispersión” (que va más allá de los conceptos de “fragmentación” o “liquidez”).

La dispersión es una condición nueva de la vida social. Como un nuevo medio en el que nos movemos (un medio fluido y ya no sólido). Como un nuevo suelo que antes que nada es un no-suelo: arenas movedizas. Y tiene que ver con la transición que estamos viviendo la sociedad articulada en/por el Estado a la sociedad definida principalmente por el mercado y su capacidad (infinita y aleatoria) de conexión/desconexión.

Si consideramos la noción de dispersión como rasgo de época, hay que reconsiderar radicalmente -si no queremos pensar y vivir con categorías-zombi- las maneras de concebir el arte, la política, la institución, el pensamiento, lo común, etc.
 

Esta seria la propuesta de Ignacio Lewkowicz, sin embargo si nos acordamos en cuanto al concepto de dispersión y a su historial (aunque con matices) nos parece insalvable la acción a llevar, en la medida en que estas categorías son categorías-zombi, y punto. Al muerto se le puede dar la vuelta por respecto pero no curarlo.
 

Lo que importa a nuestro modo de ver es el suelo, hacer suelo, crear suelo, cultivarlo. Y esto no se puede llevar a cabo con categorías huecas pero no solo, también tóxicas. La miseria simbólica que nos atañe no puede ser remediada si no nos desbocamos del confort moral que la nutre. Hay que deshacerse, despojarse. La cultura no tiene otra alternativa que volver a la esencia de su definición, el cultivo y el cultivar, retomando el ciclo, seleccionando las semillas de un nuevo germen, deshaciendose de lo tóxico y de lo obsolescente programado. Hemos maltratado la tierra como hemos maltratado la mente, por eso esta labor es terapéutica. 

Es un desafío energético y comportamental. Estamos tocados, tenemos que reparar. Tenemos que volver a un ciclo energético de reparación mental y de depuración cultural. Lo que ha colaborado con el sistema del Espectáculo no tiene otro remedio que ser destituido.